Deja

Deja a quien te deja.

Suelta a quien te suelta.

Olvida a quien te olvida.

Deja de darle importancia a quien no la merece.

Reconoce que en tus luchas has tomado la mano de personas equivocadas, personas que no tienen el corazón parecido al tuyo, y que no miran como tú miras.

Porque te has aferrado a creer que son ellas, las que soñaste encontrar; las que se entusiasman con hacer el bien a los demás; las que a aman a Dios en las perdidas y las ganancias.

Deja de perder el tiempo fertilizando tierras áridas que no han de florecer.

Deja de dolerte por ilusiones que hiciste a su lado y nadie te pidió.

Deja de detenerte por lo que no vibra como tú y no está a tu nivel.

Esas personas, valoran más el centavo presente que lo que ha de venir.

Esas personas, valoran más sus ganancias que la amistad en ti.

Esas personas no creen en nadie porque la fe no la tiene dentro de sí.

Esas personas engañan y se consideran engañados por los demás.

Esas personas van por la vida creyendo que siempre estarán donde ahora están.

No confía, no ayudan ni apoyan en la adversidad.

No les importa tus sueños, tus luchas, ni lo que has de enfrentar.

Son “amigos” en tus éxitos y nada más.

Ya deja atrás lo que desde hace mucho te dejo a ti en verdad.

Realmente no te consideran amigo sino su bienestar.

Sigue adelante con quienes te aprecian y valoran de verdad.

Con los que te empujan y te impulsan para que triunfes y salgas de ese lugar donde no quieres estar.

Quédate con quienes sudan y sofocan luchado a tu lado sin soltar.

Esas personas son las que Dios quiere a tu lado para lo que ha de venir.

Porque en cada escalón que subas unas quedan abajo y atrás.

Porque en cada escalón que subas encontrarás a quienes van en la misma dirección que tú.

Deja, vamos, no te detengas jamás.

Mayra Sáinz

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